Saturday, January 31, 2009

Indalecio Pomatanta, 14 años despues


El amanecer del 2 de abril del 1995, para muchos fue un domingo cualquiera, yo aún estaba en el cole, cursaba cuarto de secundaria en Rosa Agustina de Iquitos. Quizás amanecí pensando en ir a jugar fulbito, en hacer las tareas, en ir gilear alguna hembrita, o quien sabe poniéndome a soñar, esos sueños tan inmensos y mágicos que siempre les brota a los adolescentes.

Ese mismo amanecer un grupo de desgraciados marineros, según ellos en busca de terroristas, irrumpieron en la comunidad de San Alejandro en la carretera Federico Basadre cerca de Pucallpa, y quemaron vivo al adolescente de 17 años Indalecio Pomatanta. Acusándolo de portar armas, y sin la posterior atención medica. Indalecio a los 7 días murió, se quemó el 65% de su cuerpo. Sin que nadie preste atención a este inhumano accionar. A Indalecio y a su familia no les encontraron nada. Era pues una familia campesina y pobre de las cientos que existen en toda la amazonía, dedicados a pequeños cultivos.

Este caso fue ocultado y trabado por el sagrado: Consejo Supremo de Justicia Militar, la comisión de la verdad, muchos años después fue el ente que se encargó de apoyar la denuncia. Entre las cosas que vulneran mi paciencia se encuentra el hecho de que miembros de la Marina ofrecieron dinero a la familia para detener la demanda, como si el dinero podría devolver la vida de este joven. Además del hecho de que todos estos años, entre los mismos marineros han ocultado el crimen, y lo más estupido que han argumentado es que el mismo se quemó.

Ayer se dicto sentencia, y se ordenó la reparación civil de 200 mil soles (6300 dólares, lo que no cuesta una vida), y se condenó a 20 años de cárcel a uno implicado en el caso, la fiscalía había solicitado 25 años de prisión, por lo que hará llegar su incorformidad. Aunque se dejó libres a otros 4 marineros que también estuvieron presentes en la muerte de Indalecio.


Cada vez me convenzo más que tenemos la peor fuerza armada del mundo, pues hemos perdido todas las guerras con los países vecinos, y lo único que hacen es robar gasolina, vender armas a grupos terroristas extranjeros, maltratar a los reclutas cholos y pobres, y matar a los campesinos pobres del Perú. Nada más resalta de las fuerzas armadas (y es que no he tocado temas de corrupción y narcotráfico). Encima en esta repación civil, si la plata lo paga la Marina, la plata saldrá de dinero de todos los peruanos, como siempre todos perdemos por errores de algunos imbeciles.


Indalecio, era como yo. Un joven originario del sector rural, con sueños y aspiraciones, nacido por circunstancias de la vida, al lado de los no poderosos, al lado de los excluidos. Indalecio no pudo como yo, luchar por su vida, se fue en ese momento mágico en el que pasas de niño a hombre, en que tratas de estudiar, salir adelante, hacer algo por la familia. Incluso su madre declaró que él quería ser marinero, pues es increíble que muchos niños de las riberas amazónicas sueñen con uniformarse. Es que para los excluidos del Perú no hay muchas aspiraciones.

La mirada alicaida y desconcertada de sus padres, me perturba y conmueve, ellos son tan gente de pueblo como mi familia, mi barrio, las familias de mis amigos de colegio, la gente de la vuelta de mi casa. Me llega que muchas instancias de las instituciones y autoridades no hayan hecho nada todos estos años. Cuando vaya a Pucallpa, voy a pasar por su casa, voy a solidarizarme con sus padres, voy a decirles que esa injusticia también la sentimos muchos amazonicos. Voy a pedir fotos de él, voy a volver a postear sobre él, voy a escribir apretando bien fuerte el lapicero, voy a gritar y joder para que las injusticias en el Perú se acaben de una buena vez. Pues en este país de mierda, hasta yo o mis amigos pudimos haber sido las victimas.

Estoy seguro que hay cientos de casos similares al de Indalecio, sólo que no existen videos con las declaraciones de las propias víctimas. Aún no se han esclarecido la desaparición de decenas de campesinos, y como siempre que se jodan los pobres y excluidos.

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1 Comments:

Blogger Martín Wong said...

Si bien es cierto la Marina de Guerra no es culpable de haber quemado a Indalecio con tanta brutalidad, sí lo es de algo quiza aún peor: tratar de ocultar el crimen, levantando la alfombra y enterrando el expediente. Fue tanta la soberbia de esa institución que nunca pensaron que alguien podría preguntar por la muerte de un "pobre diablo", "cholo", "NN", "campesino ignorante" ,"excluido", "resentido", "marginado"... en fin.
Mientras exista en la cabeza de los militares la certeza de la impunidad, estos hechos seguirán repitiéndose. Por eso tengo lástima cuando observo que este gobierno pretende impugnar los resultados de la CVR.
Esta sentencia es un refrescante oasis en medio de tantas injusticias.

1:01 PM  

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