Saturday, May 09, 2009

A la abuela Rosa

La abuela Rosa Catashunga, en realidad era abuela de mis hermanos maternos, sin embargo toda mi vida la sentí quizás más abuela mía. Pues yo no pude estar cerca de mis verdaderos abuelos, 3 de ellos ya no estuvieron cuando yo nací. Pero ésta señora en verdad ahora que lo pienso era verdaderamente sorprendente. Había venido del bajo Amazonas, y conocìa tanto sobre la Amazonía (como algunas viejitas en la actualidad).

La abuela estaría cerca de cumplir los 100 años, logró tener 5 hijos, unos 30 nietos y varias docenas de bisnietos. No miento al decir que cuando alguien iba a visitarla, siempre tenia algo que invitar, criaba docenas de gallinas, patos y pavos (hasta cerdos y una vaca logró criar en su huerta), no le faltaba la fariña, ni maduro asado. Ella vivía junto al mercado modelo, siempre la vi trabajando, sabía mucho de cocina, de medicina tradicional, financiaba pequeños negocios de abarrotes a sus amigos y familiares, hasta vendía carbón en su patio, la señora viejita era siempre chamba.

En las vacaciones de mi infancia la iba ayudarla en sus quehaceres domésticos, nunca olvidare esos años que ahora me resultan mágicos. Ella siempre con buena fe hacia las personas, y recibiéndolas con sonrisas, muy diplomática, mesurada y educada, increíblemente sin haber recibido educación.

A principios del milenio, y por cuestiones de herencia y egoísmo se peleo con sus hijos, ya estaba sola, pues el abuelo ya se había ido de este mundo. Sus hijos al final la sacaron de su casa, para quedarse con la herencia, y fue a parar bajo custodia de una de sus nietas. En realidad me daba la sensación de ver buitres en pleno desierto, esperando la extinción de una vida.

Ella siempre lo dio todo por sus hijos y nietos (si incluso yo no era familiar suyo y me trataba bien), pero que injusto que en su vejes, precisamente sus hijos la canibalizaron. La nieta que la acogió no tenia dinero para velar por su salud y alimentación, a las semanas la osteoporosis desencajo una de sus piernas.

Una vez fui a visitarla, le lleve naranjas, al conversarla, yo mismo no podía creer lo mal que estaba, en verdad me dio mucha pena. Como me pudre que en esos años yo aún estudiaba la universidad, no tenía un sol en el bolsillo y vivía en Nauta. Hasta ahora me duele no haber podido hacer algo por ella, justo cuando realmente lo necesitaba, y no puedo creer ¿cómo alguien con tantos hijos, nietos y bisnietos? haya acabado en total abandono.

Aquella mañana, le vi chupar naranjas, estaba muy conciente, pero sufriendo mucho en un cuerpo que ya no le respondía. No pude hacer nada, siempre llevo frustrado algo en mí. Ella nos dejó el 2001, fui al inicio de su velorio, no quise ver su cuerpo, aun tengo su recuerdo vivo. No me quedé al velorio y entierro pues tenia un examen que al final no lo di, porque mi profesor irresponsable no llegó a Nauta, aquella tarde y noche me la pase viajando. Se fue la abuela Rosaura, no me gusto la forma, pero claro, dos sus hijos que eran jubilados en educación, recibieron sus respectivas indemnizaciones del gobierno, aparte que heredaron su amplia casa.
Hasta siempre abuela Rosa.

2 Comments:

Blogger Bryand said...

Muy buena historia compay ... para reflexión de vida

9:34 AM  
Blogger MUSMUKEANDO - FRANZ MAX said...

Por que sera, que siempre pasa eso? como e sposible, en que mente de "hijo" podria uno, actuar de esa manera, mi abuelita termino asi, mis tios practicamente la botaron de su casa, ahora vive con nosotros, esta enferma, nostros la cuidamos, esta en cama, apenas se levanta para alimentarse y bañarse, ya son la 1pm , y ni un hijo, nieto, se acerco a saludarla.

Dios las bendiga a todas esas mujeres

un saludo para tu madrecita

abrazos

10:49 AM  

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