Saturday, August 23, 2008

Perros del Hortelano indígenas muerden a Alan García y Jorge del Castillo


Al APRA le ha dolido al alma el hecho de que el congreso haya derogado los decretos 1015 y 1073, donde cambiaban las reglas de negociación de las tierras indígenas. Alan rechaza tajantemente que por la vía de la fuerza los indígenas hayan congelado (estoy seguro que solo por un momento) sus intensiones de mercantilizar las tierras indígenas (algo parecido ya le pasó en Moquegua), sin embargo él mismo inició la fuerza, al catalogar a cualquiera que no esté de acuerdo con él como “Perro del Hortelano”, “enemigo de la democracia”, “comunista”, o “chavista”, ósea nos da ha entender que el APRA tiene la única formula para alcanzar el desarrollo del país, y si alguien que no comulgue con él, es un enemigo del desarrollo del Perú.

Alan ha salido a decir que la derogación condenara a un siglo más de pobreza a los campesinos y las comunidades nativas de nuestro país. ¿Conoce realmente el concepto de “desarrollo” el señor Alan García?, autor de la más grande tribulación del pueblo peruano en los 80s, bancarrota del que hasta ahora muchas familias no alcanzan levantarse. Yo mismo no entiendo el hecho de que si somos una economía emergente con indicadores macros muy altos, la mayoría de peruanos no percibamos mejoras económicas. Y además estemos infestados de paros y huelgas de inconformidad en casi todos los sectores causados por los bajos sueldos e incremento del costo de vida.

¿Conoce el concepto de “desarrollo”? alguien que nombró como alto funcionario del estado a un personaje como Carlos Arana, hombre respaldado por la rama aprista más asquerosa que tiende sobre el corrupto comprobado Agustin Mantilla, y quien hace lo que quiere con el CONSUCODE, haciendo lustre al más alto nivel del “carnetazo”.

Alan embarra a todo que opine en contra de sus planteamientos, acusándolo de que ir en contra suya es atentar contra la “Democracia”. ¿Conoce el concepto de Democracia? Alguien que sabiendo muy bien que ganó una elección presidencial por ser la alternativa denominada “mal menor” (nos decían elijan entre el cáncer y la SIDA), que sabe muy bien que los votos de su contendor no fueron por simpatía propia sino por antialanismo. ¿Conoce el concepto de Democracia? Alguien que es capaz de negociar y unirse al fujimorismo con tal de mantener la mesa directiva del congreso, haciendo más contradictoria y confusa la administración de justicia donde un acusado vive en condiciones de rey.

El gobierno anda apresurado en cumplir los requisitos del TLC con Estados Unidos, se ha empeñado en hacer aparentar que el país tiene condiciones para integrarse a la economía global. Lo malo es que solo crea instituciones de nombre, pues por ejemplo es algo inaudito que exista un Ministerio del Ambiente, que no regule la actividad minera, cuando más del 50% de las exportaciones peruanas proviene de materia prima minera.
Me imagino que entre los requisitos del TLC, también exigirán que la gente que vive cerca de las áreas de explotación al menos tenga condiciones humanas. Lo que no pasa cerca de los pozos petroleros en la amazonía.

A mí lo que me revienta es el descaro y frescura del gobierno para no aceptar el rechazo y opinión de la mayoría de peruanos. El gobierno es tan miserable, que si pasa algo nunca es culpable, si alguien protesta o muestra su disconformidad lo sindican de envidiosos, comunistas, chavistas, etc. Siempre acusan al resto de estar equivocados.
Tienen tanta autoestima que se creen los dueños de la verdad y están seguros de que hacen el bien. Lo mismo le paso a Alan en los 80s.

Por ahí leí en algunos blogs, algunos comentarios a favor del gobierno que condenan según ellos el hecho de que una mala comprensión de los intereses de una minoría, afectan a los de todo del Perú. En verdad a los amazónicos nos interesa poco lo que pasa en Lima y el resto del Perú, si quieren seguir destrozando y regalando el país, háganlo con Lima y con tierras de la costa y sierra. Ya estamos cansados de que por decisiones corruptas y cobardes de Lima, se agreda a la amazonía peruana. Así es como se entregó miles de hectáreas a Colombia y Ecuador con peruanos incluidos, y es así como se envenenó millones de litros de agua de ríos con petróleo y otros venenos. Nadie está en contra del ingreso del capital privado, lo malo es que en toda nuestra historia petrolera, los menos beneficiados han sido los indígenas que viven cerca a los pozos de explotación, pues han ido a alterar su vida y a contaminar su comida. Me gustaría que todos los que piensan de esa forma vengan a pasar un fin de semana en el río Pastaza, o Corrientes, que en plena amazonía no tienen nada de turísticas por los contaminadas que son.

Los indígenas viven en esta amazonía desde antes que exista el Perú, y se debe buscar formas apropiadas de incorporarlas a nuestra modernidad, o quien sabe respetar sus decisiones. Fuera de Iquitos en Loreto, nuestros compatriotas no tienen acceso a los servicios básicos, son maltratados por ser pobres y no tener adecuada educación, hasta humillados por hablar en sus dialectos. Como se me enciende la ira cada vez que escucho al propio presidente cuestionar o menospreciar a los decenas de grupos indígenas amazónicos a los que llama enemigos del desarrollo, ¿Pero desarrollo de qué?, o ¿ De quien?, estoy seguro que ese desarrollo debe ser para alguien que de todas maneras no son los indígenas. Solo dejémoslos vivir dignamente.

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Thursday, January 24, 2008

Negocio de Captura Carbono sería la razon para la venta de Bosques Amazónicos


Estoy posteando una nota procedente del diario Proycontra, resume una entrevista al investigador Jose Alvarez del IIAP, sobre el nuevo marco legal que esta proponiendo el ejecutivo para aprovechar la Amazonía.


Me estoy refieriendo a la denominada nueva Ley de la Selva, que permite vender extensos terrenos amazónicos al mejor postor. Esta ley se iba a aprobar supuestamente el día de ayer, pero al final el gobierno la dejo pendiente.


Las intenciones mercantilistas de Alan expresadas exageradamente en el "Perro del Hortelano " se comienzan a materializar. E incluso el mismo Antonio Brack, ayer en el programa Prensa Libre comentó la importancia de la propiedad y titulación de los terrenos amazónicos antes de desarrollar cualquier actividad productiva.


Con todo esto, no sé como comenzar a entender la Nueva Ley de la Selva, si por el hecho de que los grandes y fuertes se comerán a los débiles, o por que sus disposiciones están orientadas a la zona amazónica agreste, inhabitable y salvaje del oriente del Perú.



(NOTA DE PROYCONTRA http://www.proycontra.com.pe/)



El Poder Ejecutivo solo busca concesionar las tierras de la amazonia, supuestamente desérticas, para favorecer a grandes consorcios multinacionales que quieren copar el negocio de la captura del carbono, que en los últimos años viene dando grandes ganancias, advirtió José Álvarez Alonso, investigador del Instituto de Investigaciones de la Amazonia Peruana.


“Vemos que hay inversionistas interesados en el negocio de canje por la captura del carbono. A trabes de mecanismos que se definieron en Kyoto y en Bali, se esta pagando bonos por captación de carbono, entonces hay un gran negocio ahí. La cosa es que no pueden pasar por encima de la gente. Se va a prestar a incentivos perversos, hará que la gente deforeste para hacerse de la propiedad. Es un proyecto con riesgos. Debe tener en cuenta la realidad y sobre todos a los amazónicos”, explicó.


Álvarez aclaró que en la amazonia peruana no existen grandes extensiones de terreno en estado de abandono como asegura el gobierno para justificar la concesión de extensas hectáreas de terreno. “El presidente de la república ignora en forma grosera la realidad de la selva, no existen ni en Loreto ni en Ucayali grandes extensiones de tierras eriazas como ellos señalan. Todos conocemos que cuando dejan bosques en descanso es porque lo van a usar después, es una purma que tiene dueño. No van a encontrar mil o diez mil hectáreas deforestadas sin ningún tipo de derechos. Todos tienen derechos que ahora pretenden ser ignorados por el hecho de no tener papeles, no tener títulos”, recalcó.


El proyecto de Ley 840/2006-PE, más conocido como Ley de la Selva y que propone modificar la Ley de Promoción de la Inversión Privada en Reforestación y Agroforestería, es una norma inaceptable y absurda, porque la amazonía no está en subasta, aseguró José Álvarez, porque va en contra de los intereses de la selva amazónica y afecta directamente a los pobladores de esas juridiscciones.

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Thursday, December 06, 2007

Recetas contra el perro del hortelano

Por Alberto Chirif (Tomado de la lista Antropológica)

El presidente Alan García ha publicado un escrito llamado “Recetas para acabar con el perro de hortelano”. Es una nueva aproximación suya para abordar el tema del desarrollo del país, analizando los factores que lo estarían frenando. El cambio de enfoque y de tono es tan significativo que debemos asumir que se trata de un reconocimiento de su parte de haber recargado en exceso, en su primer escrito, las críticas contra ambientalistas y defensores de derechos indígenas. En éste, en cambio, pone mayor énfasis en la responsabilidad que le toca al Estado como retardatario del avance social y económico. En efecto, nuestro Estado oscila entre el desentendimiento total de la realidad, dejando simplemente que las cosas sucedan como el azar y el capricho individual lo manden; y el control absurdo, y hasta patológico, que curiosamente se ensaña sólo contra aquellas iniciativas que pretenden formalizarse de acuerdo a ley. Si el cambio es reconocimiento de excesos anteriores, bienvenido sea este nuevo escrito, porque se trataría de un esfuerzo por afinar la puntería para determinar dónde radican los problemas y cuáles serían las maneras de solucionarlos.

Los temas que trata el presidente Alan García en su segundo escrito son muchos y muy vastos, por lo que es preciso que me limite a comentar sólo algunos. El tema de la eficiencia del Estado (es decir, de su ineficiencia) es uno de ellos. Un diagnóstico rápido de la situación se lograría confrontando los tiempos que llevan los trámites iniciados con aquéllos fijados en los TUPA. Es que estas normas como otras se han convertido en “un saludo a la bandera”, patético concepto de resonancias castrenses, que pone en evidencia la futilidad de juramentos públicos que contrastan con simultáneas traiciones a las fidelidades declaradas. Este es un tema que no sólo tiene que ver con la eficacia de una gestión, sino con temas que están ocultos, como la pérdida total del carácter de servidor público de los funcionarios, términos sinónimos en teoría, pero antónimos en el ejercicio práctico del cargo. Y más al fondo, tiene que ver con la situación de personas que tratan de superar sus propias frustraciones mediante la administración arbitraria de la cuota de poder que les da su función. Desprecio y racismo son también temas enredados en esta telaraña.

Considero que efectivamente hay que quitarle al Estado la obsesión del control total, pero cuidando de que esto no signifique la legalización del caos vigente, en el cual empresas de todo tipo (turísticas, industriales, de transportes y de comercio) operan a su libre albedrío, y el Estado, y la prensa, sólo se preocupan del tema cuando ocurren hechos punibles a raíz de muertes, estafas, intoxicaciones y otros desastres. El Estado debe regular el funcionamiento de las instituciones, pero tiene que ceder el control de determinados recursos y espacios que pueden y deben ser manejados por la gente.

Sobre esto último quiero poner algunos ejemplos. El Estado declara que tanto los ríos como los recursos que éstos contienen le pertenecen. Tomo el caso de la región de Pasco, que además de los cuerpos de agua andinos, tiene los de la inmensa provincia de Oxapampa, con ríos tan importantes como el Pichis y el Palcazu. Primer dato: el Ministerio de Pesquería tiene una sola persona como responsable del tema, que además radica en Cerro de Pasco. Segundo dato: ese Ministerio no ha hecho ningún esfuerzo para asignar el control y la gestión de los recursos acuáticos a quienes realmente podrían velar por su buen manejo, es decir, las comunidades y los colonos que viven en sus riberas. El tercer dato es muy conocido: la situación de los recursos acuáticos en la provincia de Oxapampa es un desastre, las especies están sobreexplotadas, los ríos contaminados y colmatados, y, por supuesto, la alimentación de la gente está afectada.

Algunos ejemplos más. El Estado declara que mantiene el dominio de franjas ribereñas a lo largo de los ríos y otros cuerpos de aguas y también de las carreteras. Una vez más, sus posibilidades de control son nulas por falta de personal y equipamiento. El resultado es que la gente interpreta que si son del Estado son de todos, y por tanto pueden instalar viviendas, kioscos y, en fin, negocios de cualquier naturaleza, que terminan incluso por afectar a los propietarios de las tierras vecinas. La pregunta es ¿por qué no titular esas franjas a favor de esos propietarios, estableciendo el Estado las normas bajo las cuales deberán manejarlas y su capacidad de ocuparlas por razones de necesidad pública, en casos de desastres nacionales? Con los bosques de las comunidades nativas sucede un problema similar, ya que éstos les son entregados en contratos de cesión en uso. Alegando que estos contratos no les otorgan derecho a las comunidades (lo que ciertamente es una mala interpretación de la norma), hace unos años un grupo de colonos invadió las tierras de la comunidad aguaruna Flor de la Frontera, en Cajamarca. La inoperancia del Estado para hacer cumplir el desalojo, ganado por la comunidad en los tribunales, determinó que los aguarunas tomaran en sus manos la responsabilidad de desalojar a los invasores, lo que dio como resultado muertos y heridos que debieron haberse evitado.

El tema de los famosos ocho millones de hectáreas deforestadas merece algunos comentarios especiales. Desde la década de 1940 el Estado se ha dedicado a promover la colonización de la Amazonía, según propia su declaración, como estrategia para aliviar la situación de falta de trabajo y de pobreza de la población. Esta política ha sido apoyada oficialmente por distintos gobiernos que, basándose en impresiones superficiales, consideraron que la región era fuente de recursos inacabables y de suelos muy fértiles, que si podían mantener exuberantes bosques, también podrían hacer lo mismo con los cultivos que se implantasen. La ejecución de esta política ha demandado una fuerte inversión de recursos financieros del Estado, obtenidos mediante endeudamiento externo (BID, BM, USAID) y gastados principalmente en la construcción de infraestructura vial y de servicios y en pago de funcionarios.

Los resultados no han sido los esperados o, para decirlo con mayor precisión, han sido contrarios a las expectativas. La situación de pobreza de los colonos no ha sido aliviada, más allá de que algunos de ellos se hayan enriquecido a través del comercio acumulando la plusvalía de los agricultores. Las ilusiones de la población, levantadas por las imágenes presentadas por el Estado de una selva ubérrima (término predilecto del presidente Belaunde), ha llevado a la región más gente de la prevista, generándose así un proceso incontenible de lo que se conoce como “colonización espontánea”, la cual ha ocupado todos los espacios, sin importar que sean orillas de ríos o laderas de cerros. El medio ambiente se ha deteriorado, no sólo por la eliminación de los bosques, sino también porque su conversión en cultivos no ha logrado instalar sistemas productivos sostenibles.

La extracción de recursos del bosque, principalmente de la madera, se ha vuelto incontrolable y ha contribuido a este deterioro. Y en esto no concuerdo con quienes piensan que, por ser selectiva la explotación de las especies maderables (lo que es cierto), ésta se ha realizado como una suerte de juego de palillos chinos, que consiste en soltar el haz y luego levantar uno por uno sin mover los que quedan en juego. Esto claramente no es así, porque la extracción demanda la construcción de caminos carreteros que generan procesos de erosión; de vías secundarias que conectan el lugar donde se encuentra un árbol con el de acopio; de la destrucción de otros árboles y de plantas diversas causada por la caída de aquél que es cosechado; y de otros procesos de esta naturaleza que implican una manera mucho mayor de afectar al bosque que la simple extracción selectiva. Por último, la simbiosis entre este proceso y la colonización es ya conocida, como también lo es, más recientemente, el de asentamiento de colonos a lo largo de las tuberías instaladas para transportar gas y petróleo.

Una consecuencia nefasta de este proceso de colonización ha sido la aparición y rápida expansión del cultivo de coca con fines ilícitos. Los ríos del Pichis, Palcazu y Pachitea estuvieron libres de este cultivo hasta comienzos de la década de 1980, pero apenas se estableció el “proyecto especial” que tuvo por centro de operaciones específico los dos primeros valles, la coca se ha expandido velozmente y hoy constituye un problema muy serio. La violencia concomitante se expresa hoy en continuos asaltos en las carreteras de Villa Rica a Puerto Bermúdez y de este último punto a Pucallpa. Este proceso no es exclusivo de las cuencas mencionadas sino que se repite con regularidad en otras zonas donde también el Estado ha impulsado iniciativas de colonización.

Por último, el empobrecimiento y deterioro de la calidad de vida de indígenas ashaninkas y yaneshas es muy grande. Por querer seguir el ritmo del progreso que los “civilizados” les anunciaron, han deforestado sus tierras para conseguir miserias por su madera o por sus productos agrícolas.

En suma, para decir las cosas con total crudeza, podemos resumir así estas consideraciones: el Estado, vía endeudamiento externo, ha desatado procesos que han causado deterioro ambiental, empobrecimiento de la población indígena, frustración de las expectativas de los colonos, y expansión del cultivo de coca y de la violencia ligada a éste, y que adicionalmente han puesto en evidencia el fracaso de sus ideas originales.

Un comentario muy breve sobre las apreciaciones del presidente Alan García respecto a las restingas. Efectivamente, aquéllas que son susceptibles de inundarse (las llamadas restingas bajas) son terrenos fértiles a causa de los sedimentos dejados anualmente por las crecientes de los grandes ríos de la selva baja, región donde se produce este fenómeno desconocido en la parte alta de la cuenca. No obstante, por el contexto, nos da la impresión de que el presidente se refiere más a los barreales que a las restingas. Los primeros efectivamente pueden ser llamados playas, en el sentido que están anexos a los ríos. No obstante no son susceptibles de titulación, porque así como aparecen un año pueden no aparecer el siguiente. En este sentido, su otorgamiento mediante cesión en uso es una medida acertada. Por otro lado, si bien su sumatoria puede resultar en superficies grandes, se trata de espacios aislados, interesantes para una economía de campesinos ribereños e indígenas, pero insignificantes para la gran empresa. Y a propósito de esta última, la confianza depositada en ellas por el señor presidente es demasiado grande. La experiencia de grandes empresas no es ajena a la región y sus resultados en el campo agropecuario no son ejemplos positivos. La Peruvian Corporation, en la Selva Central, con sus 500.000 hectáreas a comienzos del siglo pasado y Le Tourneau, en el Pachitea, con sus 350.000 hectáreas, alrededor de 1950, son historias sobre las cuales no quiero explayarme, pero que han dejado un saldo negativo en términos de desarrollo y manejo sostenible.

Superar los errores del pasado implica en primer lugar realizar un esfuerzo sincero para reconocerlos y asumir la responsabilidad propia. Sólo así estaremos en capacidad de darnos cuenta de por qué fallamos y podremos intentar una nueva propuesta que apunte al éxito basado en el manejo sustentable de la región para bienestar de la gente.

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Thursday, November 29, 2007

Vuelve el Perro del Hortelano disminuido y confundido


Cuando leí la primera parte del Perro del Hortelano, escrito supuestamente por el Presidente Alan García (Ver nota 1), no podía creer las propuestas que planteaba nuestro jefe de Estado. Me sorprendió considerablemente su escaso conocimiento del 60% del territorio peruano que precisamente ocupa la Amazonía. En mis años infantiles de su primer gobierno, no entendía nada de economía, pero si comprendía lo desastroso que era vivir en el país, por las largas colas para comprar alimentos, por los paquetazos y el desorden general del que estaba impregnada la vida en el país. Digamos que las decisiones de nuestro gobernante las sentí directamente en el estómago.

Increíblemente Alan García logró regresar al Perú y nuevamente instalarse en el Palacio de Pizarro. Sin embargo es contradictorio hacer campaña con los planteamientos históricos apristas y gobernar de una forma tan liberal. La primera parte del Perro del Hortelano se aleja considerablemente de lo que los mismos apristas llamarían "justicia social", pues aunque ellos lo nieguen, la misma gente que vive a lado de los recursos naturales, son los peruanos que necesitan mayor "justicia social" y ellos en el Perú se cuentan por miles. Sobre todo en la Amazonía y los andes, nuestros compatriotas tienen niveles de vida del siglo XIX, viviendo en pleno siglo XXI. Estos miles de peruanos encima de vivir excluidos sin acceso a educación, salud, justicia, ahora son vistos por el gobierno como Perros del Hortelano, por no aceptar las posturas bruscas de imposición que asume el estado.

De acuerdo a mi análisis los dos artículos del Perro del Hortelano son diferentes, muy escasamente complementarios, pues en el primero el autor se muestra extremadamente vendedor de recursos e intolerante, en el segundo se ocupa casi exclusivamente de la funcionalidad del aparato estatal, hace autocríticas y es un tanto conciliador, propone convertir a las instituciones del estado en eficientes proveedores de servicios para el ciudadano común.

Esto último es una súplica nacional, y estas propuestas han sido expuestas anteriormente por el gobierno. El Presidente sabe que humanizando el aparato estatal, se traerá al bolsillo a buen sector del ciudadano común. Pues el grado de insatisfacción de los peruanos sobre los servicios de la ventanilla de Estado es altísimo. Pues para mí y muchos peruanos resulta desagradable acudir a hospitales del estado, lo mismo pasa en los municipios, universidades, comisarías, Gobiernos Regionales, Banco de la Nación, y otras dependencias del Estado. El funcionario público se considera poderoso, y a nosotros no nos queda otra opción, su salario es generado a partir del pago de nuestros impuestos, y cuando hacen su trabajo creen que están haciendo un favor a los solicitantes. Si quieres agilizar los trámites, debes mandar la gaseosa o el rico cevichito, esto pasa acá en Iquitos y en todo el Perú.

Para combatir ello, Alan García propone impulsar la meritocracia y optimizar los procesos de Estado. Consideramos que ambas medidas son aciertos, el problema radica en ¿cómo le pondremos el cascabel al gato?, pues se habla de optimizar los procesos, pero no se habla de lograr una descentralización efectiva, sin ello sólo se logrará remover el contexto burocrático nacional. Me es complicado imaginarme ¿cómo se va aplicar meritocracia en el estado? Si por ejemplo en las municipalidades, los alcaldes inundan los puestos de funcionarios, con miembros de su partido que lo apoyaron en campaña, y mayormente ellos no conocen nada de la función municipal, no conocen el concepto de "servidores del Estado", además existen casos donde no tienen la mínima formación profesional. Por otro lado, los miembros de los partidos o movimientos políticos perciben como obligación de los candidatos electos el acceso a puestos de trabajo en el aparato estatal.

Durante el anterior gobierno municipal de Maynas, escuché en la radio a miembros del partido aprista que exigían su derecho a un puesto de trabajo en la municipalidad, a partir de que ellos eran miembros antiguos del partido aprista. La vehemencia de sus reclamos me hizo percibir que ellos lo veían como un derecho legal. Algo parecido leí hace poco en algunos diarios locales, donde mencionan la invasión aprista de Electroriente, o en el pasado, en pleno gobierno de Toledo la refinería de Iquitos fue invadida por trabajadores de origen andino, dejando a lado a los trabajadores locales. Este tipo de situaciones es de práctica generalizada en todo el Perú, y muy frecuente en el partido de gobierno. Esa es la realidad ¿Cómo aplicaremos la meritocracia?. Si es muy fuerte el llamado “tarjetazo”.


Respecto a la Amazonía, este segundo artículo incluyó el siguiente ítem:

Abrir a la producción y al trabajo las áreas sin uso que tiene el país. Esto exige una gran reflexión de los ciudadanos para dejar atrás los prejuicios ideológicos.

Donde comentaremos los párrafos A Y B

A. En los 8 millones de hectáreas que han sido destruidas debe establecerse ya la propiedad en grandes lotes, para que empresas modernas y fondos de inversión trabajen a largo plazo en madera de alto valor y en bambú, que es un producto extraordinario. Sobre este tema se presentó el proyecto de ley 840-2006, que está detenido, bloqueando la creación de cientos de miles de empleos, mientras los madereros informales y los cultivos ilegales continúan destruyendo la selva. Esto nos es difícil de entender, pero una inversión que requiere diez años de espera y tecnología de alto costo, requiere seguridad y gran dimensión para ser rentable y reconstruir el medio ambiente.

Comentario:
El Presidente debería conseguirse asesores que conozcan de cerca la realidad amazónica, es cierto que aproximadamente existen 8 millones de hectáreas deforestadas. Pero nos gustaría que el Presidente revise al milímetro el mapa de deforestación, investigue las causas, los lugares, y se imagine ¿cómo intervendrían las empresas reforestadoras?. Es ilógico pensar que alguna empresa va invertir en reforestación, pues las áreas deforestadas, cuyo mayores porcentajes provienen de la agricultura migratoria, están ubicadas de forma dispersa, tienen diversos tamaños y formas, de un buen porcentaje no se tiene las ubicaciones exactas, algunas pueden estar en zonas de protección, al fondo del valle, a media ladera, junto a las carreteras y ciudades, en la rivera o en la loma. El presidente habla de 8 millones de hectáreas pero de seguro no se imagina el estado, la accesibilidad y las formas de ese conjunto de hectáreas.



B. En las restingas. Cada año, al reducirse los ríos de la selva, aparecen las playas o restingas, una tierra de nadie pero con humedad y fertilizantes traídos por los ríos desde los Andes. Son aproximadamente dos millones de hectáreas que el Estado debería otorgar por venta o alquiler en lotes de gran dimensión para el cultivo del arroz, que está salinizando las tierras de la costa. Pero nadie va a la selva porque no existe la propiedad o el derecho a cultivar las restingas. Para ello, presentaremos un proyecto de ley.
Comentario:
Esta propuesta nos ha parecido absolutamente ilógica, pues consideramos corto el conocimiento de lo que realmente es una Restinga, es cierto que en temporada de vaciante, nuestros compatriotas ribereños usan las playas para realizar sus sembríos. Sin embargo, es imposible predecir la ubicación y extensión de las playas, así como el tiempo que no estará inundada. El clima y la geomorfología del territorio amazónico es cambiante, los ríos suben o bajan su nivel, llueve o hace calor de forma inesperada, no sabemos si el próximo año la playa saldrá en la orilla del río o en medio río, o quien sabe si este año el Amazonas rompe su curso y regresa a Iquitos. Entonces surge la pregunta ¿alguien se animará a invertir en agricultura, sin conocer la extensión, el tiempo ni la ubicación de su terreno?. Lo peor está en lo que pasará con nuestras poblaciones que usan las playas para sus actividades de subsistencia, ¿adonde irán todos ellos? ¿los emplearían las empresas?. Vamos a insistir en este tema, pues las estadísticas nos dicen que cada vez que se entrega en concesión nuestros recursos, las poblaciones son las más afectadas.

Por otro lado esta comprobado que las playas son alternativas para la agricultura en la selva baja, sin embargo, naturalmente no se comparan en absoluto a la capacidad para la agricultura que hay en otras regiones. Ello de ninguna manera permitirá realizar agricultura a gran escala, como se necesita para exportar, apenas alcanza para subsistir.


Espero que los asesores del Presidente revisen los reportes hidrográficos del Sistema de Información Forestal de la Amazonía Peruana (www.siforestal.org.pe), donde existe un sistema de monitoreo de la altura sobre el nivel del mar, de las aguas de los principales ríos de Loreto: Amazonas, Marañon, Ucayali, Nanay y Huallaga. El SIFORESTAL hace un seguimiento diario y presenta reportes mensuales, en los que se puede apreciar la variabilidad de los niveles de las aguas. Sin duda creo que deben revisarlo.




Nota 1:
En el blog http://www.elfondodelvaso.com/, encontre los siguiente:

Alan García no escribió ni una coma. En realidad, según nuestras fuentes, los dos artículos habrían sido redactados por un equipo de personajes liderados por Javier “Pocho” Tantaleán, quien fuera jefe del Instituto Nacional de Planificación durante el primer gobierno de la estrella de Alfonso Ugarte y coordinador académico del Instituto de Gobierno de la Universidad San Martín de Porres.

Según notas del mismo blog, lo que buscan estos artículos, es generar cortinas de humo, para olvidarnos de la realidad política del país, espero que no nos seguemos.

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